domingo, 20 de mayo de 2012

Snickerdoodles

Aunque existen diferentes teorías sobre su origen, las más fidedignas sitúan éste en los fogones de los descendientes de los emigrantes alemanes que habitaban el estado norteamericano de Nueva Inglaterra a principios del siglo XIX, donde existía la tradición de bautizar las galletas con nombres divertidos, motivo por el cual ostentarían tan curioso nombre.

Dos siglos después, estas delicias siguen causando sensación al otro lado del Atlántico y, poco a poco, están conquistando paladares en éste. Ni los cupcakes, la llegada de la repostería francesa, o la bollería escandinava han podido hacerlas caer en el olvido, ya que son de esas cosas que aunque a primera vista no resultan muy atractivas, su sabor es extraordinario y su elaboración tremendamente sencilla.



Las snickerdoodles son blanditas por dentro y crujientes por fuera (yo las describo como las hijas de un bizcocho y una galleta), desprenden un delicado aroma a canela y mantequilla y están recubiertas por una finísima capa de azúcar caramelizado. Son aptas para todo tipo de paladares.

Esta versión está basada en la de Joy of Baking, he cambiado un poquito los ingredientes y reducido las cantidades porque me parecía demasiada cantidad de galletas. Si tenéis un estómago de gran capacidad o sois más de dos en casa, podéis hacer la receta doble.

También debo apuntar que almacenadas en un bote hermético, duran unos 10 días totalmente frescas, así que podéis tener preparadas algunas para esos invitados que tienen por costumbre presentarse en casa sin previa invitación.


Ingredientes
  • 130 g de harina de trigo común
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 115 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 1 cucharadita de crémor tártaro
  • 180 g de azúcar blanco
  • 1 huevo grande a temperatura ambiente
  • 1 y 1/2 cucharaditas de canela en polvo
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla

Preparación
En un bol grande mezclamos, con la batidora de varillas manual, la harina, el crémor, el bicarbonato, 1/2 cucharadita de canela y la sal. Reservamos.

En otro bol batimos, con la batidora de varillas manual o eléctrica, la mantequilla y 130 g de azúcar hasta lograr una mezcla de textura cremosa. Agregamos el huevo y la esencia y volvemos a batir hasta integrarlos del todo.

En cuatro tandas, vamos agregando la mezcla seca a la húmeda, mezclando bien entre cada adición con la ayuda de una lengua de silicona o cuchara grande. Tapamos el bol con film transparente y dejamos reposar en la nevera durante 2 horas.

Pasado el tiempo de reposo de la masa, precalentamos el horno a 180ºC y cubrimos una bandeja con papel de horneado.

En un plato o cuenco, mezclamos bien el azúcar y la canela restantes. Reservamos.

Formamos bolas de unos 3 cm con la masa y las rebozamos con la anterior mezcla, luego las vamos colocando en la bandeja de horno bastante espaciadas (crecen mucho) y las aplastamos un poquito con la palma de la mano.

Horneamos las galletas 8 minutos o hasta que empiecen a dorarse por los bordes, las pasamos con cuidado a una rejilla para enfriarlas y las servimos frías o templadas.

martes, 1 de mayo de 2012

Tarta de frutas del bosque

Se acerca la época de calor y, a pesar del clima tan desagradable que estamos sufriendo, mi cocina empieza a pedir recetas menos pesadas, así que poseída por el espíritu de la cercana época estival, fui a ver que se cocía en las fruterías de la zona y volví a casa con una preciosa cesta de frutas del bosque.

Sin idea de qué hacer con ellas, decidí recurrir al infalible recetario de Sarah Banbery, del que ya os había hablado en otra ocasión y versioné su tarta de frutas rojas. Como todo lo que he preparado de este libro, triunfó.



Sinceramente, ha resultado ser un sueño hecho realidad: una crema suave y ligeramente dulce, combinada con la acidez de los frutos del bosque y dispuesta sobre una deliciosa base de masa crujiente con un toque salado. Es un triángulo culinario-amoroso perfecto.

Como consejo, el de siempre, las personas vagas, los cobardes que no se atreven a amasar y ejecutivos estresados pueden recurrir a la pasta brisa del supermercado. Pero insisto en que aunque el resultado es bueno, no lo es tanto como con una masa casera.


Ingredientes


Masa
  • 125g de harina de trigo común
  • una pizca de sal
  • 75 g de mantequilla fría en daditos
  • 1-2 cucharadas de agua fría
Relleno
  • 1/2 Kg de frutas del bosque (podéis hacer la mezcla como más os guste)
  • 6 yemas de huevo
  • 90 g de azúcar glass
  • 600 g de nata de montar
  • 1 vaina de vainilla o una cucharadita de esencia de vainilla de buena calidad
Extras
  • Mantequilla para el molde
  • Harina para el molde
  • Una ramita de menta para decorar

Preparación de la masa

Untaremos con mantequilla un molde acanalado desmontable de unos 22 cm de diámetro y luego lo espolvorearemos con harina.
Pondremos en un bol la harina tamizada y la sal bien mezclados, incorporaremos la mantequilla y amasaremos hasta lograr una consistencia tipo pan rallado. Añadiremos el agua y amasamos hasta lograr una masa homogénea. Luego, la ponemos en una superficie cubierta con harina y la extendemos con el rodillo hasta que alcance unos 30 cm aprox.

Colocamos la masa sobre el molde con delicadeza y presionaremos suavemente con los dedos hasta adaptarla a éste. Pasamos el rodillo sobre el borde del molde, recortamos el exceso de masa ayudándonos con un cuchillo y pinchamos la base con un tenedor.

Forramos la tarta con papel vegetal, la cubrimos con judías secas y la dejamos 30 minutos en la nevera mientras precalentamos el horno a 190ºC.

Sacamos el molde del frigorífico y lo introducimos en el horno 10 minutos, pasado este tiempo, retiramos las judías y el papel vegetal y la horneamos 5 minutos más. Reservamos sin desmoldar.

Preparación del relleno

Batimos ligeramente los huevos con el azúcar y los calentamos al baño maría durante unos 10 minutos sin dejar de remover para evitar que se cuajen.

En un cazo, a fuego fuerte, ponemos la nata con la vaina de vainilla cortada a lo largo o una cucharadita de esencia de vainilla. Cuando esté muy caliente, bajamos a fuego medio-bajo, agregamos la mezcla de los huevos y cocemos 5 minutos más sin dejar de remover. Retiramos inmediatamente del fuego, sacamos la vaina y dejamos que se enfríe por completo.

Volcamos el relleno en la base que hemos preparado y dejamos reposar en la nevera durante 8 horas.

Preparamos las frutas (sacamos las ramitas, lavamos cuidadosamente y dejamos que se sequen por completo en un escurridor) y las disponemos sobre la tarta.

Decoramos con la menta y servimos.


Voilà!, ¡Qué la distrutéis!

lunes, 23 de abril de 2012

Tutorial: galletas con forma de botón

Hace unas semanas os enseñé la receta de las galletas de mantequilla y en la introducción os prometí que iba a enseñaros algunos truquillos muy fáciles para dejarlas preciosas y apetecibles, así que aquí tenéis el primero de los que voy a ofreceros.

Sé que entiendas especializadas existen moldes con forma de botón, pero este tutorial puede ser muy útil para aquellas personas que no quieren o pueden adquirirlos y es tan fácil que hasta un niño de tres años podría hacerlo.

Si queréis regalarlas a algún amigo, podéis apilarlas procurando que coincidan los agujeros, pasar una cinta través de ellos y rematarla con una bonita lazada, tal y como han hecho aquí. Los dejaréis con la boca abierta de par en par.



Necesitaremos únicamente tres cosas: dos cortapastas, aros de emplatar o simples vasos de diferente circunferencia y una pajita de beber, ¡nada más!.




Primero, estiramos la masa con el rodillo hasta que mida 0,5 cm de grosor y cortamos las galletas con el cortapastas de mayor circunferencia.




Después, con el de menor tamaño bien centrado, presionaremos suavemente la masa. No debemos cortarla, sino marcarla.





Realizaremos los agujeros presionando verticalmente la pajita y teniendo cuidado de no aplastarla con los dedos para no deformarla y que nos queden bien redondos.




Las trasladamos a la bandeja de horneado, las cocemos tal y como indica la receta...



¡Y ya está!, ¿puede ser más fácil?

 

lunes, 16 de abril de 2012

Carrot Cake con buttercream de chocolate blanco y naranja

Nunca había probado la tarta de zanahorias aunque llevo años escuchando maravillas sobre ella: que es deliciosa, que no se parece a nada de lo que hay por aquí, que conquista a todo el mundo... así que, como os podréis imaginar, mi instinto goloso-glotón me acabó poseyendo y empujando a poner fin a tremendo drama, porque vivir sin haber probado un trozo de un buen Carrot Cake, es vivir una vida triste, oscura e incompleta. Por algo ha sido votado como el postre preferido de los británicos y es uno de los más consumidos en Estados Unidos y creedme cuando os digo que, cuando se trata de dulces, ellos saben de lo que hablan.

Durante meses he consultado decenas de libros, blogs y webs y probado diferentes versiones sin que ninguna me hiciese tilín, pero por fin encontré LA receta en Williams-Sonoma, Essentials of Baking de Cathy Burgett. Tras prepararla varias veces y modificarla muy ligeramente para adaptarla a mis gustos y manías (he cambiado el tipo de aceite y un poco las cantidades), se ha convertido en mi segunda tarta preferida.



Es tan jugosa como la de calabaza y su sabor maravillosamente suave, ligeramente especiado y con un toque que recuerda a los postres elaborados con harina integral.

El buttercream es el que más me ha gustado de todos los que he probado a lo largo de mi vida, combina la dulzura del chocolate, con la acidez del queso y el amargor de la naranja logrando una crema irresistiblemente deliciosa que no empalaga, como ocurre con la mayoría de las de este tipo.

Es simplemente perfecta.



Las personas que no puedan o quieran tomar chocolate, como le ocurre a la madre de alguna lectora, pueden cubrir la tarta con frosting de queso en vez de utilizar este buttercream, quedará igualmente deliciosa.

También podéis hacerla en versión cupcake reduciendo el horneado a 20 minutos o en layer cake cortándola en capas y rellenándola con el mismo buttercream.



Ingredientes


Para la tarta
  • 425 g de zanahorias peladas y trituradas
  • 80 g de uvas pasas sultanas hidratadas en un cuenco de agua caliente y bien escurridas
  • 100 g de nueces peladas y ligeramente trituradas
  • Ralladura la piel de una naranja (sólo la parte de color naranja)
  • 260 g de harina de repostería
  • 2 cucharadita de levadura química
  • 2 cucharaditas de bicarbonato sódico
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1/4 cucharadita de nuez moscada
  • 350 g de azúcar blanco
  • 4 huevos medianos
  • 310 ml de aceite de oliva suave


Para el buttercream

  • 120 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 400 g de queso tipo Philadelphia a temperatura ambiente.
  • 280 g de chocolate blanco
  • Zumo de una naranja sin pepitas ni pulpa
  • 2 cucharaditas de esencia de vainilla

Extras
  • Harina para el molde
  • Aceite de oliva para el molde

Preparación de la tarta


Precalentamos el horno a 180ºC y engrasamos y enharinamos un molde redondo.
En un bol, con una batidora manual de varillas, mezclamos la harina, la canela, la nuez moscada, el bicarbonato, la levadura y la sal. Reservamos.
En otro bol batimos con la batidora manual o eléctrica de varillas los huevos con el azúcar, luego añadimos el aceite con la ralladura de naranja y volvemos a batir. Cuanto más aire incorporemos a la mezcla, mejor. Agregamos la zanahoria y con una cuchara de madera o una lengua, la mezclamos realizando movimientos envolventes. Incorporamos las nueces y pasas y seguimos hasta integrarlos por completo.
En cuatro tandas vamos incorporando los ingredientes secos a los líquidos, para ello seguiremos, con la misma cuchara o lengua, realizando movimientos envolventes hasta lograr una masa cremosa y algo líquida.
Volcamos el contenido del bol y horneamos durante 40-45 minutos, o hasta que al pincharlo con una aguja ésta salga limpia.
Desmoldamos y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla antes de cubrirla con el buttercream.

Preparación del buttercream


Derretimos el chocolate blanco al baño María lo dejamos enfriar totalmente.
Batimos, con las varillas, la mantequilla hasta lograr la textura de la pasta de dientes, agregamos el queso y volvemos a batir hasta integrarlos.
Poco a poco, y con suavidad, vamos incorporando el chocolate blanco.
Finalmente, agregamos la esencia de vainilla y el zumo de naranja, mezclamos y ya tenemos nuestro buttercream listo para cubrir la tarta.